Los principales obstáculos en la consecución de objetivos en coaching
En este artículo hablaré de cuáles son los principales obstáculos que dificultan a los coachees la consecución de sus objetivos.
Quiero dejar claro desde el principio que estos son los obstáculos más frecuentes que he encontrado a lo largo de mis sesiones, los cuales frenaban a mis coachees a la hora de conseguir la finalidad última por la que acudían a coaching, es decir, para conseguir sus objetivos.
Digo esto porque entiendo que muchos de los coaches que lean este artículo estarán de acuerdo en muchos de los que menciono, aunque si se les preguntara probablemente mencionarían muchos otros.
Decirle al lector que el orden en que los presento no significa la prevalencia (de mayor a menor) en que los he encontrado sino que su presentación u orden es aleatoria. También decir que los obstáculos que mencionaré a continuación no se presentan de manera aislada unos de otros, es decir, en muchos casos se podrán presentar dos o más al mismo tiempo dentro de un proceso de coaching, siempre por parte del coachee.
Comencemos pues a citar los principales obstáculos que dificultan a los coachees la consecución de sus objetivos:
• Urgencia por la consecución del objetivo y/o de resultados inmediatos: muchos de los coachees esperan y desean conseguir en un breve periodo de tiempo el objetivo en sí o bien empezar a ver resultados positivos. Esto no quiere decir que no pueda ser así pues depende, lógicamente, del objetivo que quieran conseguir o, mejor dicho, de la complejidad y dificultad del mismo.
En mi caso, para que tenga unas expectativas adecuadas le comento que el coaching es un proceso que requiere su tiempo y que la consecución de resultados no es inmediata, es decir, no puede pretender conseguir resultados positivos o el objetivo en la primera o segunda sesión, pues haciendo una media suelen verse a partir de la tercera sesión en adelante.
Esto no quiere decir -insisto en que depende de la complejidad y dificultad del objetivo- que no puedan verse, por ejemplo, en la segunda sesión o que, si en la tercera sesión no se logran resultados el proceso esté siendo malo. El coach y el coachee verán cómo está yendo el proceso y, en caso de que el coach considere que no se están consiguiendo resultados en un período razonable de tiempo o una vez transcurridas unas determinadas sesiones, se lo expondrá al coachee para conocer su opinión y, una vez estudiado el caso por ambos, podrá dar por terminado el proceso de coaching y/o recomendarle otro coach.
• Desánimo o desmotivación: si se trabajan correctamente las expectativas mencionadas en el apartado anterior, es poco probable que aparezca este obstáculo pero, en caso de no ser así, seguramente aparece este desánimo o desmotivación que actuará, a modo metafórico, como “freno de mano” del coachee impidiéndole avanzar en la consecución de su objetivo. Todos conocemos como nos comportamos cuando nos encontramos en estos dos estados de ánimos así que será fácil, para el lector, imaginar las consecuencias que producirán en el coachee y, por tanto, en el proceso de coaching derivando, en último caso, en el abandono del mismo.
• Creencias: en la mayoría de las ocasiones son el principal obstáculo que impiden o dificultan al coachee la consecución de su objetivo. Que sean, bajo mi punto de vista, el principal obstáculo no quiere decir que sea el más importante pues en muchos casos no aparecen como obstáculos en ningún momento durante el proceso de coaching.
También cabe decir que no todas las creencias son obstáculos, o bajo términos de coaching, creencias limitantes pues en multitud de ocasiones son todo lo contrario, es decir, el coachee posee, tiene o muestra durante las sesiones de coaching creencias poderosas (usando, de nuevo, términos de coaching). En todo proceso de coaching el coach nunca “tocará” estas creencias poderosas, entendiendo por “tocar” su modificación, pues son uno de los principales “motores” que posee el coachee para la consecución de su objetivo.
Quizás, para que el lector comprenda mejor a que me refiero con creencias poderosas, sería bueno poner ejemplos de las mismas como son: “podré conseguir mi objetivo”, “los errores que cometa me servirán para aprender”, “está en mis manos conseguirlo”, “poseo virtudes y competencias suficientes para conseguir mi objetivo y superar los obstáculos que se me presenten”, etc. Como dije, este tipo de creencias poderosas en ningún momento serán trabajadas por el coach pues, como dice el nombre, son poderosas y, entonces, ¿para qué trabajarlas? Mejor dejarlas tal y como están pues ayudan al coachee en la consecución de su objetivo.
El coach se centrará únicamente en trabajar las creencias que impidan o dificulten al coachee lograr su objetivo, pues si no afectan al mismo, aunque limiten al coachee en algún otro aspecto de su vida personal o profesional, no serán trabajadas por el coach.
Ejemplos de creencias limitantes son: “no me merezco conseguir... (su objetivo)”, “no seré capaz”, “haga lo que haga seguro que me saldrá mal”, “mi jefe es un incompetente”, “él es el culpable de esta situación en la que estamos y no yo” (en estos dos últimos casos siendo su objetivo llevarse bien con su jefe), “siempre que hago algo, me sale mal”, “soy inútil para...”, etc.
Estas creencias limitantes, en la mayoría de las ocasiones, traen como consecuencia el obstáculo mencionado anteriormente: el desánimo y la desmotivación.
• Falta de compromiso y responsabilidad fuera de las sesiones: muchos coachees vienen al proceso de coaching y, en concreto, a las sesiones de coaching muy motivados y comprometidos, y durante las mismas se muestran así, sin embargo una vez que tienen que llevar a cabo el plan de acción diseñado en la sesión no lo materializan, y cuando llegan a la siguiente sesión se justifican con diversos motivos (falta de tiempo, otras ocupaciones, etc.).
El coachee tiene que saber que las reflexiones que tiene dentro de las sesiones de coaching y que se transforman en un plan de acción no puede quedarse solo en eso. Reflexión sin acción impide la consecución del objetivo y, por tanto, las acciones son las que harán que el coachee consiga el mismo.
Los coachees tienen que saber desde un primer momento que ellos son los responsables máximos, los auténticos protagonistas para la consecución de su objetivo fuera de las sesiones y, por tanto, el ser responsable y el estar comprometido y/o motivado no son cosas que tengan que llevar a cabo solo durante el tiempo que dura la sesión sino que dichos aspectos se tienen que mantener y mostrar fuera de ella a través de conductas como llevar a cabo el plan de acción que ellos mismos han diseñado dentro de la sesión.